sábado, 9 de abril de 2011

Gugu

Observo a mi gata que no sé que quiere hacer,
solo me acecha por la forma en que muevo 
mi muñeca y como hago que el lápiz se mueva al compás,
ahora analizo, Gugu quiere jugar.

Mi gatita siamés, que linda que es y traviesa a la vez.
Me asusta y me inquieta, con sus grandes ojos azules
que todo ven con sus enormes pupilas dilatadas,
pareciese ser un mal presagio, 
pero no, es solo un zancudo que la inquieta, la coloca ansiosa
y algo hambrienta.

Observo, como ella con sumo sigilo y cuidado
persigue al pequeño, pero fastidioso Drácula.
Analiza, da un paso, luego otro y otro, espera paciente
que el enemigo se encuentre desprevenido para saltar y engullir.

Gugu, me mira de nuevo, mueve su cola de un lado para otro,
refriega su cabeza y su cuerpo por mis piernas, me mira,
emite aquél particular maullido el cual me indica que ella
insiste en jugar, niego con la cabeza, es hora de dormir.

Ella se enoja y sale a revolotear por ahí.


                                                                                                   Lorena

4 comentarios:

  1. Hooooooooo
    Lo encontré tremendo, me gustó. Sigue así con estos poemas de cotidianidad. Salú.

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  2. oooh que chistosa la parte del zancudo!, mis gatos hacen lo mismo jijijijiji
    El drácula malvado!
    me gustó mucho :)

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  3. :-) qué lindo tu poema a tu Gugú!
    jajaja fue muy divertido leerlo porque trasduces tan bien cada momento, que es como si se pudiese ver a tu gatita cazando ese zancudo jeje
    Respecto a los otros poemas, encuentro que están hermosos, dentro de la desgarradora tristeza que los envuelve... Saludos Lorena y dale nomás a las letras que me gusta leerlas :-)

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