Observo a mi gata que no sé que quiere hacer,
solo me acecha por la forma en que muevo
mi muñeca y como hago que el lápiz se mueva al compás,
ahora analizo, Gugu quiere jugar.
Mi gatita siamés, que linda que es y traviesa a la vez.
que todo ven con sus enormes pupilas dilatadas,
pareciese ser un mal presagio,
pero no, es solo un zancudo que la inquieta, la coloca ansiosa
y algo hambrienta.
Observo, como ella con sumo sigilo y cuidado
persigue al pequeño, pero fastidioso Drácula.
Analiza, da un paso, luego otro y otro, espera paciente
que el enemigo se encuentre desprevenido para saltar y engullir.
Gugu, me mira de nuevo, mueve su cola de un lado para otro,
refriega su cabeza y su cuerpo por mis piernas, me mira,
emite aquél particular maullido el cual me indica que ella
insiste en jugar, niego con la cabeza, es hora de dormir.
Ella se enoja y sale a revolotear por ahí.
Lorena